TeamGroup GA Pro 2TB: un SSD PCIe 5.0 que promete mucho y falla en lo básico
Tom’s Hardware califica el TeamGroup GA Pro de 2 TB como un disco que “falla en la mayoría de los aspectos”: buenos resultados en QD8 y una escritura sostenida aceptable no compensan unas lecturas pobres con poca cola, una eficiencia baja y temperaturas altas. No lo recomienda salvo con un descuento muy fuerte.
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Tom’s Hardware ha publicado su análisis del TeamGroup GA Pro de 2 TB, un SSD PCIe 5.0 que sobre el papel debería competir con los mejores discos de su clase y que, según el veredicto del medio, “falla en la mayoría de los aspectos”. El problema no es un único test malo: es una combinación de lecturas lentas con colas bajas, eficiencia pobre y temperaturas altas que lastra el conjunto.
El análisis lo firma Shane Downing, que probó la unidad con el firmware 050g05E7. Tom’s Hardware recalca que no es el peor disco que ha pasado por su laboratorio, pero que sus carencias son suficientes para no recomendarlo salvo que aparezca con un descuento muy fuerte. Las pruebas son del medio; GQ Informática no ha probado la unidad.
Qué ofrece sobre el papel
El GA Pro es un M.2 2280 de doble cara con interfaz PCIe 5.0 x4 y protocolo NVMe 2.0. Monta el controlador InnoGrit IG5666, 2 GB de DRAM DDR4 y memoria NAND YMTC de 232 capas y tipo TLC. TeamGroup lo comercializa en capacidades de 1, 2, 4 y 8 TB; la versión de 2 TB declara 10.000 MB/s de lectura secuencial y 8.500 MB/s de escritura, 1.200 TBW de resistencia y cinco años de garantía.
La ficha no incluye cifras de IOPS aleatorias, algo habitual en muchos SSD de consumo pero relevante en una unidad que aspira a un segmento de precio medio-alto. El precio que Tom’s Hardware recoge en su tabla de especificaciones es de 331,99 dólares para el modelo de 2 TB. Como ocurre con este tipo de productos, el precio de venta puede variar y conviene comprobarlo antes de decidir.
El disco incluye una etiqueta de grafeno que hace las veces de disipador. TeamGroup también ofrece herramientas de mantenimiento, como SSD S.M.A.R.T. TOOL, y el software MultiDrive para copias y clonación en Windows. Son extras útiles, aunque no compensan las limitaciones de rendimiento.
Dónde falla
El punto más débil son las lecturas con poca profundidad de cola (low-QD), que son las que más se notan en el uso diario: arranque del sistema, carga de aplicaciones, navegación y tareas ofimáticas. Tom’s Hardware describe esos resultados como “muy pobres” y sitúa al GA Pro por debajo de lo que cabría esperar de un PCIe 5.0 con DRAM. En algunas pruebas, el disco firma puntuaciones muy bajas que no se explican por el hardware bruto, sino por el firmware y el controlador.
El controlador es el InnoGrit IG5666, la respuesta de la compañía al Phison E26. Ambos usan un nodo de fabricación antiguo y tienden a calentarse. Tom’s Hardware señala que el IG5666 nunca fue especialmente popular y que el firmware impide que el GA Pro aproveche todo su potencial, incluso con el límite de ancho de banda que tiene. El resultado es un disco que consume más de lo necesario y rinde por debajo de su clase.
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La etiqueta de grafeno no basta para refrigerarlo. En la mayoría de los casos hace falta un disipador adicional, y el medio recomienda quitarla si se va a montar uno. La etiqueta declara 3,3 V y 2,5 A, lo que equivale a 8,25 W, pero Tom’s Hardware midió picos por encima de 12,5 W. Los estados de energía que reporta la unidad se quedan en 3,50 W, así que el dato declarado no sirve para hacerse una idea del consumo real.
El disco es de doble cara, con controlador, dos paquetes de DRAM y cuatro de NAND. Eso puede complicar la instalación en portátiles o en placas con poco espacio, y refuerza la necesidad de comprobar la altura y la ventilación antes de comprarlo.
Lo que sí hace bien
No todo es negativo. Tom’s Hardware destaca un rendimiento relativamente bueno en QD8, donde el disco aprovecha mejor el paralelismo, y una velocidad de escritura sostenida aceptable. También considera correcta la cantidad de DRAM para la capacidad y adecuada la memoria YMTC. Son puntos válidos para cargas de trabajo concretas, pero no compensan los malos resultados en las pruebas más representativas del uso cotidiano.
El medio concluye que el GA Pro “no es el peor disco que hemos visto”, pero que sus bordes son más ásperos de lo habitual. Esa matización importa: no estamos ante un producto que falle de forma catastrófica, sino ante uno que no justifica su precio ni su clase. Para un equipo de oficina o un servidor doméstico, un SSD PCIe 4.0 bien elegido puede ofrecer una experiencia más equilibrada por menos dinero, aunque la decisión depende del precio final y de las necesidades de cada usuario.
¿Tiene sentido comprarlo?
Solo en casos muy concretos. Si aparece con un descuento profundo, el usuario puede aceptar sus limitaciones y montarlo con un buen disipador, siempre que la placa y la caja permitan refrigerarlo. Para un equipo principal, una estación de trabajo o un portátil en el que el espacio y la temperatura importan, el veredicto de Tom’s Hardware es claro: no es una compra recomendable.
Antes de decidir, conviene revisar tres cosas: el precio real frente a alternativas de la misma capacidad, la compatibilidad física con el equipo y la posibilidad de instalar un disipador adecuado. También merece la pena comprobar la versión de firmware y el soporte del fabricante. Si el disco se va a usar para tareas sensibles a la latencia, como bases de datos o edición de vídeo, las lecturas low-QD son un motivo serio para buscar otra opción.
Tom’s Hardware no publica en su veredicto una alternativa concreta, y este artículo tampoco lo hace: la oferta de SSD cambia con rapidez y una recomendación cerrada quedaría desactualizada. Lo que sí se puede afirmar es que el GA Pro no está a la altura de su categoría y que su precio debería reflejarlo.
Fuentes
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